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San Niccolò
Recorridos a través de una extraordinaria belleza San Niccolò, esa parte de ciudad que flanquea la orilla izquierda del Arno en el declive de las colinas de San Miniato y Arcetri, es un lugar de tránsito para quienes, queriendo admirar el panorama de Florencia, se dirigen al Piazzale Michelangelo o al Fuerte Belvedere. Con este recorrido invitamos al turista que se prepara a subir la empinada Costa San Giorgio o las armónicas escaleras ochocientistas de las Rampas a detenerse en las calles y plazas de San Niccolò. Encontrarán un conjunto artístico monumental de gran valor, todavía poco conocido, y rincones y escorzos de un sector de la más antigua y auténtica Florencia. Una sugerencia, ésta, dirigida a los mismos florentinos que, olvidada por una vez la prisa, podrán dirigir su mirada a palacios, monumentos, obras maestras pertenecientes con todo derecho al extraordinario patrimonio de la ciudad. El Concejal de Economía |
San Niccolò in
Oltrarno
Antiguo gonfalón
Escala
del Barrio del Santo
Espíritu
Recorrido Histórico
Artístico
entre el Puente Viejo
y la Puerta San Niccolò
Florencia, ya desde 1343, fue repartida en cuatro sectores político-administrativos que fueron llamados Barrios: San Giovanni, Santa Croce, Santa María Novella y Santo Spirito, subdivididos a su vez en Gonfalones.
El Gonfalón Escala comprendía sobre todo el antiguo barrio de San Niccolò in Oltrarno.
Sus lindes eran: el río Arno,
comprendido entre el Puente Viejo y la Puerta San Niccolò, el tramo
de las antiguas murallas arnolfianas entre esta puerta, puerta San Miniato
y puerta San Giorgio, la Costa San Giorgio que bajaba hasta la plaza Santa
Felicita y el primer tramo de vía Guicciardini hasta el Puente Viejo.
Las parroquias del Gonfalón Escala, que tenían gran importancia
administrativa, eran Santa María Soprarno (suprimida desde hace
tiempo), parte de Santa Felicita, Santa Lucía de’ Magnoli, San Niccolò
y San Giorgio alla Costa.
Vía
de’ Bardi. Palacio Capponi delle Rovinate. (S. y G. Tomé)
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Empezando nuestro paseo desde el Puente Viejo, dirigiéndose hacia vía Guicciardini, encontramos la preciosa plaza Santa Felicita, animada en el verano por terrazas abiertas. La iglesia homónima, construida en el área de una basílica paleocristiana de finales del siglo IV d.C., sufrió continuas reestructuraciones convirtiéndose más tarde en la iglesia de los Médici y de los Lorena. Estos asistían a las funciones religiosas desde el interior del "corito" del Corredor Vasariano que domina el pórtico de la fachada. En 1736 Ferdinando Ruggeri confirió a la iglesia la actual limpidez arquitectónica. En la primera capilla a la derecha el gran pintor manierista Jacopo Pontormo pintó para los Capponi la célebre Deposición fechada entre 1525 y 1528, un triunfo de luminosidad metafísica y colores muy vivos. |
| Desde la plaza
de los Rossi, flanqueando la iglesia, se continúa para Costa San
Giorgio y luego se alcanza, bajando la empinada Rampa delle Coste, la plaza
de Santa María Soprarno, de cara al palacio de los Oficios en la
otra orilla el río.
Aquí se levanta el imponente
Palacio Tempi, ahora Bargagli Petrucci, construido hacia finales del siglo
XVI y reestructurado en su interior en épocas más tardías.
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Sta. Lucia
de’ Magnoli, detalle de la fachada (S. y G. Tomé)
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Panorama desde Costa Scarpuccia.(S. y G. Tomé) |
Prosiguiendo
por el tramo antiguo de vía de’ Bardi, en dirección opuesta
a la del Puente Viejo, se recorren los pasos de Beatriz, la mujer idealizada
por Dante, casada a Simone de’ Bardi. En el lado izquierdo de la calle
(al número 36) se puede admirar el Palacio Capponi delle Rovinate,
así denominado por los antiguos desmoronamientos de la colina. En
el muro de cara al edificio, una lápida de 1565 recuerda la prohibición
de toda ulterior construcción en ese lado de la calle.
Construido por querer de Niccolò da Uzzano, miembro de relieve de la oligarquía florentina de primeros del Cuatrocientos, parece ser obra del joven Brunelleschi (a pesar de que Vasari hable de un diseño de Lorenzo di Bicci) por el patio, considerado uno de los primeros ejemplos de arquitectura renacentista; no cabe duda, en cambio, que el arquitecto de la fachada del edificio a lo largo del Lungarno Torrigiani sea Giuseppe Poggi, que la diseñó entre 1872 y 1878. Más adelante (al n. 30) se erige el cuatrocientista Palacio Larioni de’ Bardi, edificado según la tradición por Michelozzo. En el patio, al fondo de la escalinata, se encuentra una estatua atribuida a un escultor dálmata del grupo de Michelozzo. El edificio se extiende hasta el número cívico siguiente, que es el del Palacio Canigiani. Esta porción de la construcción fue reestructurada alrededor de 1838 por obra del marqués Tommaso Canigiani de’ Cerchi, y es uno de los más interesantes ejemplos del gusto neoclásico florentino. |
| Contigua a
este edificio es la iglesia de Santa Lucía de’ Magnoli. Originariamente
hospital para los peregrinos dirigido por la congregación eclesiástica
de Cluny, fue transformada en parroquia hacia finales del siglo XIV. En
ese antiguo hospital fue alojado, entre los otros, también San Francisco
de Asís, cuya breve estancia en 1211 es recordada con una lápida
en el muro de enfrente. En su interior se pueden admirar obras de Jacopo
del Sellaio, Ambrogio Lorenzetti y otros artistas; A los pies del altar
mayor está sepultado Niccolò da Uzzano, fallecido en 1432.
En la iglesia se encontraba uno de los retablos más importantes
de Domenico Veneziano, el Retablo de Santa Lucía, actualmente en
el Museo de los Oficios. La iglesia, reestructurada en su forma actual
en 1732, posee también una capilla que reproduce exactamente las
dimensiones de la "Santa Casa de la Virgen" en el interior de la basílica
de Loreto.
Un poco más adelante, en el rincón, encontramos un tabernáculo muy singular con "la más pequeña galería de arte del mundo". Torciendo a derecha, subimos Costa Scarpuccia hasta llegar a la iglesia de San Giorgio o "del Espíritu Santo", hoy Iglesia Ortodoxa Rumana. Reedificada en las formas actuales a primeros del siglo XVIII por Giovan Battista Foggini, en su interior se conservan obras de Foggini mismo, de Alessandro Gherardini, Vincenzo Dandini y del Passignano. A la derecha de la iglesia la entrada del ex- convento permite el acceso a un cuartel militar. |
Porta S. Giorgio. (S. e G. Tomè) |
Deseando seguir para el Fuerte Belvedere, Vía San Leonardo y Arcetri, se aconseja el recorrido A.
Para volver hacia vía de’
Bardi se sugiere bajar Costa de’ Magnoli y , atravesando un pequeño
arco y una breve escalinata, recorrer vía del Canneto, uno de los
rincones verdaderamente auténtico de la antigua Florencia. Desde
Costa Scarpuccia continuamos por vía de’ Bardi: a la derecha admiramos
el doscientista Palacio Mozzi, con detrás el vasto jardín
que se extiende hasta el antiguo cerco murario en la cumbre de la colina.
Torciendo a derecha se llega al museo Bardini, estructurado por el anticuario
Stefano Bardini y sucesivamente donado al Ayuntamiento de Florencia. En
el interior del museo se custodian, entre las numerosas obras, esculturas
y pinturas de Tino di Camaino, Donatello, Antonio del Pollaiolo, Tintoretto
y Tiepolo, además de muchos objetos de orfebrería, muebles,
instrumentos musicales, armas y alfombras.
| De frente se erige el
Palacio Torrigiani – Del Nero, construido por Baccio d’Agnolo alrededor
de mediados del siglo XVI, bien visible desde el jardín Torrigiani,
en el Lungarno homónimo.
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Vía del Canneto.(S.
y G. Tomè)
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Una sala del Museo Bardini.(Mario
Quattrone).
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Continuando por vía San Niccolò, caracterizada por la pura y geométrica elegancia, entre bastidores de imponentes palacios pertenecientes a antiguas familias aristocráticas florentinas, donde se abren diversas e importantes talleres artesanos, alcanzamos la iglesia parroquial de San Niccolò in Oltrarno. Ella conserva en su interior la original estructura gótica, enriquecida con altares laterales de estilo típicamente vasariano. En la sacristía, en un edículo cuatrocientista atribuido a Michelozzo, en un preciosos marco vemos un bello fresco de la misma época. Entre las varias obras existentes en la iglesia, algunas recuperadas después del aluvión de 1966, destacan numerosas pinturas de Poppi, Empoli, y Taddeo di Bartolo. Interesante es también la cripta románica de la iglesia, actualmente visible entrando desde la cercana bodega y bajando unos peldaños. |
| Saliendo de la iglesia, a la derecha,
la arnolfiana Puerta de San Miniato, es el corazón del barrio de
San Niccolò. El portal, derrumbado durante el aluvión de
1966, ha sido restaurado y recientemente colocado en su sede. Este rincón
florentino, hecho célebre por artistas y letrados, es un conocido
punto de encuentro y de tertulia, en particular durante el verano.
El taller de un
tallador de madera.
(S. y G. Tomé) |
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Atravesando la puerta de San Miniato y subiendo la empinada cuesta llegamos a las iglesias de San Salvatore al Monte y San Miniato con el recorrido B.
| El tramo final de vía San
Niccolò es caracterizado por una serie de edificios que en su conjunto
nos ofrecen un ejemplar ejemplo de las antiguas moradas del bajo pueblo
florentino.
En el fondo de la calle se levanta la maciza puerta trescientista de San Niccolò que domina la plaza Giuseppe Poggi. Atribuida a Andrea Orcagna, la domina la torre originaria de 1327 y fue la única a no ser "desmochada" durante el sitio de Florencia en 1529. Más tarde fue restaurada y dejada como monumento en el medio de la nueva plaza diseñada por el arquitecto Poggi al cual ha sido intitulada. A Galileo Galilei, Giò Pomodoro (1997) ha dedicado una gran estela, que rinde homenaje al gran sabio y astrónomo. |
La iglesia de San Niccolò. (S. y G. Tomé) |
Desde la plaza Poggi continuando por las rampas de San Niccolò se alcanza fácilmente Piazzale Michelangiolo según el recorrido C.
El monumento a Nicola Demidoff. Arriba: trompe l’oeil en la calle Serristori. (S. y G. Tomé)
Lungarno Torrigiani,
iglesia Luterana. (Ivan Piccioli)
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En la orilla
del Arno, en el jardín surgido en el lugar de las antiguas Molina,
la Estela de la Amistad, modelada por Galeazzo Auzzi en 1976, recuerda
los "Angeles del barro", aquellos jóvenes que dieron una ayuda valiosa
a la ciudad en ocasión del aluvión del 4 de noviembre de
1966 .
Por el Lungarno Serristori se vuelve hacia el Puente Viejo. En su tramo inicial ha sido abierta la Casa Siviero, la residencia del ministro plenipotenciario Rodolfo Siviero, encargado de la recuperación de las obras substraídas durante la segunda guerra mundial. Albergada en el palacete de Poggi y dirigida por la Asociación Amigos de los Museos Florentinos, ofrece al visitante una interesante recogida de pinturas, objetos y muebles de gran valor artístico. Llegamos a la plaza Demidoff en el centro de la cual se erige el monumento de Lorenzo Bartolini (de 1870) al eminente noble ruso Nicola Demidoff, que en el siglo XIX marcó la historia de Florencia y en especial modo la de San Niccolò. De cara al Arno y a la plaza se levanta el Palacio Serristori, que acogió a personajes ilustres tales como Jerónimo y José Bonaparte. En la vía de’ Renai, en el lado más bajo de la plaza, se encuentra el bar de la famosa película italiana Amici Miei. Continuando por el Lungarno Serristori, a la altura del Puente alle Grazie se desemboca al Lungarno Torrigiani. En los jardines abiertos al público a finales del siglo XIX, fue edificada, a inicios del siglo XX, en estilo neoclásico veneciano la iglesia Evangélica Luterana. Aconsejamos recorrer todo el Lungarno Torrigiani y el tramo nuevo de vía de’ Bardi, reconstruido después de la segunda guerra mundial. Volviendo al punto de comienzo de nuestro paseo, nos acompañará la visión del corazón más antiguo de la ciudad y del Puente Viejo, que ha marcado, a lo largo de los siglos, la historia de Florencia. ![]() |

Recorrido A: Fuerte Belvedere,
vía San Leonardo y Arcetri.
Volvemos a subir a mano izquierda
la Costa San Giorgio y pasamos delante de la casa (al n.17/19) que fue
de Galileo Galilei. Sobrepasando la antigua puerta San Giorgio subimos
a admirar Florencia desde la explanada del Fuerte Belvedere, construido
por Bernardo Buontalenti a finales del siglo XVI para Ferdinando I de los
Médici.
Dirigiéndonos hacia la campiña,
proseguimos por la estrecha y sugestiva vía San Leonardo, que ofrece
uno de los más bellos paseos extra muros, entre la ciudad "amurallada"
y las amenas colinas circunstantes. A lo largo de la vía San Leonardo
encontramos la sede florentina de la John Hopkins University, la iglesia
de San Leonardo in Arcetri, el estudio del célebre pintor Ottone
Rosai y la vivienda florentina de Pëtr Il’ic Chajkovskij. Alcanzado
el Viale dei Colli, a derecha llegaremos a la plaza dedicada a Galileo
con el monumento a Daniele Manin, héroe de la independencia italiana,
mientras a izquierda, recorriendo el viale Galileo, llegaremos a la basílica
de S. Miniato al Monte y al Piazzale Michelangelo. Continuando por vía
S. Leonardo se sube, entre muros encajados y apreciados edificios hasta
Arcetri, donde falleció Galileo Galilei.
Recorrido B: San Salvatore
al Monte y San Miniato.
Admirando el antiguo cerco murario
construido a protección del barrio de San Niccolò, se sube
por la escalinata marcada por las "estaciones" de la Vía Crucis,
hasta alcanzar la cumbre del "Monte florentino". Recordado por Dante, este
lugar es atado a San Juan Gualberto, fundador de la Orden Valombrosiana,
que en el camino ahorró la vida del asesino de su hermano. En memoria
de tal acontecimiento queda un tabernáculo.
Atravesada la avenida que lleva
al Piazzale Michelangelo, la iglesia franciscana de San Salvatore, llamada
"al Monte alle Croci" es una obra maestra arquitectónica renacentista.
Luego se prosigue hasta el cementerio de las Puertas Santas y la basílica
de san Miniato al Monte, el más bello ejemplo del románico
florentino; el panorama de que se puede gozar desde la explanada de la
iglesia es inolvidable.
Recorrido C: las Rampas y Piazzale
Michelangelo.
Desde la plaza Giuseppe Poggi se
sube hasta el Piazzale Michelangelo a lo largo de las Rampas, diseñadas
por el mismo arquitecto que transformó enteramente la colina entre
1867 y 1876, en la época en que Florencia fue la capital de Italia.
El escenográfico sistema de construcciones sirve a sujetar la amplia
terraza del Piazzale Michelangelo y consolida las vertientes de la colina
de San Miniato. Entre fuentes y momentos de parada entre el verde de árboles
seculares, el panorama de Florencia varía y se despliega en toda
su magnitud. En el centro del Piazzale, meta obligatoria de todo turista,
el monumento erigido a Miguel Angel domina la ciudad y las colinas circunstantes.
Mario Carniani, autore dei testi,
si è laureato all’Università di Firenze per dedicarsi prima
all’insegnamento linguistico e quindi agli studi di storia e storia dell’arte.
Collabora da anni con varie istituzioni
fiorentine e straniere, tra le quali il Comune di Firenze.
Ha pubblicato articoli su giornali
ed è autore di "Firenze, guerre e alluvione" (con Paolo Paoletti),
"Santa Maria del Carmine" e le "Cappelle del Rinascimento a Firenze" (con
altri).
È guida turistica specializzata
per gli ambiti di Firenze, Prato, Siena, Arezzo, Pistoia e province.
| En la cubierta:
La torre de San Niccolò (Mario Quattrone) En la última de la cubierta:
Dirección Desarrollo Económico
Proyecto y realización
Con la colaboración
Textos
Traducción
Se agradece a
Gráfica
Oficinas de Información
Turística
Sito Internet
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