Es bien sabido que el color de las obras pictóricas cambia con el paso del tiempo, por acumulación de polvo en la superficie, o por alteración de algunos de sus componentes que forman la capa pictórica. Esto ha dado lugar a que algunas de las obras de arte antiguas que llegan a nuestras manos presenten un aspecto más o menos diferente del que les dio su autor en el momento de la creación.
Estos cambios cromáticos no son exclusivos de las obras antiguas, sino que pueden apreciarse también en obras de factura relativamente reciente. Parece, por tanto, que el conocimiento del comportamiento de los materiales deba constituir un paso de importancia para preveer la evolución del cromatismo de obras contemporáneas, y para averiguar cómo ha evolucionado el de obras de cierta antigüedad que llegan hasta nosotros.
De los materiales que constituyen una obra pictórica, muy diversos según los casos, casi todos pueden sufrir algún tipo de alteración que se refleje en un cambio cromático. Que este cambio sea apreciable a simple vista dependerá de muchos factores, entre los cuales no podemos olvidar la iluminación, los colores de cada zona (algunos son más sensibles al ojo humano que otros), la historia de la obra, los materiales que la forman, la disposición de estos materiales en cada zona de la obra, etc.
Vemos, por tanto, que son muchos los factores que influyen en la estabilidad cromática de las obras (pictóricas) y que el problema adquiere una enorme complejidad. No obstante, el estudio de la evolución cromática puede abordarse a partir de dos aspectos diferentes y al mismo tiempo complementarios: la experimentación sobre las obras (seguimiento y control analítico del cromatismo) y la experimentación sobre cada uno de los materiales que las forman (estudio del comportamiento óptico de cada material).
De todos los materiales que intervienen en una obra, los componentes orgánicos con moléculas complejas son los menos estables. Su estructura cambia en contacto con el aire por modificación de los enlaces químicos que forman las moléculas y, con frecuencia, la velocidad del proceso viene condicionada (acelerada) por la incidencia de la radiación electromagnética, que representa un aporte de energía al sistema.
En este estudio se ha evaluado el comportamiento de algunos aglutinantes comerciales frecuentemente utilizados en obras pictóricas contemporáneas. Por esa razón, preparaciones de algunos de estos materiales se han expuesto a la luz diurna en condiciones un tanto forzadas (que se describen más adelante) y se ha determinado su comportamiento óptico. Estos datos permitirán estimar el posible comportamiento diferencial entre los diversos productos ensayados y extrapolar lo que sucedería en una obra pictórica que incorpore alguno de estos aglutinantes.
